7 de octubre 2024

Equipo creativo de Vonfire
Decir que Disney tiene la fórmula mágica de la creatividad puede ser un poco exagerado. Por supuesto que Walt Disney fue, en vida, un líder altamente innovador. Sus buenas ideas y su predisposición a tomar riesgos fueron factores clave en sus éxitos profesionales.
Pero tratar la creatividad como un don o como algo innato es subestimar a quienes consideramos creativos. Si bien hay una cuota de talento detrás de las buenas ideas, estas también se pueden (y se deben) ir construyendo de a pequeños pasos, con métodos casi científicos que ayuden a canalizar la creatividad.
En un caso como el de Disney, donde uno levanta una piedra y sale una idea innovadora, sería absurdo asumir que todos los miembros del equipo son naturalmente creativos. Al contrario. Expertos de la Programación Neurolingüística han estudiado el método de The Walt Disney Company para potenciar la creatividad, y han llegado a la conclusión de que esta se puede estandarizar en un proceso con etapas claras.
Sí, seguramente los líderes de equipos en Disney sean altamente innovadores, pero cuando se necesita que todos los miembros piensen fuera de la caja, la Estrategia Creativa de Disney (así la han llamado quienes la estudiaron) funciona para contagiar al equipo y crear un espacio seguro para que todos exploren su creatividad.
Para promover el brainstorming y el desarrollo de ideas, la compañía propone pensar los problemas con tres “cabezas” o “sombreros” distintos: el soñador, el realista, y el crítico. Los equipos practican este juego de rol al momento de pensar nuevas ideas, y van avanzando, en ese orden, por los diferentes mindsets.
En primera instancia, se le propone al equipo pensar como un soñador. En esta etapa no hay malas ideas, ni siquiera hay discusión sobre estas. Se trata de proponer todo lo que a uno se le venga a la cabeza, con total libertad para asociar conceptos. Se busca un pensamiento divergente, que premie no solo las buenas ideas, sino la generación de ideas en sí. En esta instancia, hablar de límites de tiempo o de presupuesto es contraproducente.
Una vez finalizada esta etapa, se pasa al rol realista. Se deja atrás el pensamiento divergente para pasar al convergente. El equipo busca definir qué propuestas son las mejores, cuáles son más realizables, y qué pasos se deben seguir para llevarlas a cabo. El pensamiento realista está, justamente, basado en el mundo real, e intenta definir un plan de acción para efectuar las ideas que se consideran mejores. Planear, evaluar y calendarizar son las claves de esta instancia.
Por último, se llega al rol del crítico. Allí se busca meter el palo en la rueda todo el tiempo, intencionalmente, para encontrar las fallas en el plan que se ha ejecutado en la etapa realista. Se trata de examinar los detalles y eliminar los aspectos innecesarios del plan, o los que generarían dificultades. Esta etapa se debe repetir hasta llegar a un bosquejo lo más perfecto posible.
La Estrategia Creativa de Disney funciona especialmente bien para equipos de trabajo que deben proponer ideas específicas. También puede usarse en la vida personal, adoptando uno mismo los tres roles en diferentes momentos, en soledad. De hecho, este método es utilizado en planes de coaching.
Para aplicarla en ambientes de trabajo, es conveniente tener en cuenta algunos consejos:
1- Asegurarse de que todos los miembros del equipo estén al tanto de la etapa en la que se está trabajando. Una forma de hacerlo es cambiar de espacio físico para cada uno de los tres momentos. El mismo Walt Disney lo hacía en sus estudios de animación.
2- Criticar ideas, no personas. En la tercera etapa, donde se busca ser especialmente negativo para encontrar fallas en el plan, hay que recalcar la importancia de criticar la idea en sí, y no a la persona que lo propuso. Esto, además, contribuye a un ambiente de mayor seguridad psicológica.
3- Si bien la idea de esta estrategia es contagiar la creatividad y saltar las barreras psicológicas que impiden que todos se sientan creativos, es probable que distintos miembros del equipo destaquen en diferentes etapas. En ese sentido, es bueno recordar constantemente la igual importancia de los tres momentos, y de que cada uno de ellos se lleve a cabo en el orden adecuado.
Si diseccionamos un poco la estrategia de Disney, vemos que, más allá de ofrecer un plan de acción para pensar ideas, este método busca generar un ambiente de seguridad psicológica, y empoderar a los equipos para que sugieran ideas sin miedo a equivocarse.
La división de etapas tan formalizada, junto con las “reglas de juego” que plantea Disney, logran exactamente eso: que todos tengan ganas de opinar y de proponer, sin miedo a recibir críticas o juicios de valor.
Cuando un miembro del equipo se siente acompañado, escuchado, y validado, o cuando conoce más a fondo a sus compañeros, o cuando se le invita a participar proactivamente, su seguridad psicológica va aumentando, como una línea de vida en un videojuego. Si esa línea está lo suficientemente llena, la creatividad y las buenas ideas tendrán un camino mucho más llano para viajar desde la mente de esa persona hacia la realidad.
De ahí la importancia de generar cultura organizacional, de realizar actividades grupales, y de fomentar las relaciones interpersonales. Es en equipos seguros y empoderados donde surgen las mejores ideas.
Gracias Disney por el método y por ser una gran fuente de inspiración en la creación de nuestras experiencias.
¿Necesitas conversar?
Agenda una videollamada con uno de nuestros expertos en Gamificación para resolver todas tus dudas.
Suscribite para gamificar el mundo
Conocé nuestros secretos y últimas novedades en juegos.
Escribinos, ¡estamos en línea!